viernes, 10 de octubre de 2014

¿Cuál es el proyecto moral del artista? Martha Nussbaum 
        
  
Sería pertinente antes establecer una especie de presentación a los autores en los cuales parte la misma crítica para concebir una pedagogía más radical, estos son Henry Girox, Mario Díaz, John Dewey, Foucault, y Paulo Freire, personajes en los cuales se ve una dinámica reflexiva sobre la forma en la que se debería constituir una educación en la cual él individuo pueda formar un conocimiento más crítico, nociones de las cuales Martha Nussbaum también presenta e instaura en su escrito, exaltando su valor agregado que es el enlace respecto al arte y así mimo a las humanidades. 
El artista debe actuar respecto al contexto en el que se está propiciando la negación de la educación en las humanidades, esté es uno de los muchos a los cuales le compete su respectiva labor para que los ciudadanos sean capaces de comprender y cuestionar el mundo en el que vivimos, de acuerdo a su complejidad. 
Ahora las humanidades no son pronunciadas por el hecho de que estas ya no ayudan al avance económico de una nación, y por lo cual se han de dedicar más a afianzar las actividades que produzcan y fortalezcan estas facultades útiles, para ser competitivas en el mercado global mediante el cultivo de capacidades utilitarias y prácticas, aptas para la generación de renta. Perdiendo vastamente un terreno que es duro de reestructurar. 
Así, las tendencias en educación proponen disminuir la formación en humanidades para ahorrar gastos, ponen en peligro la posibilidad de que se pueda conseguir o preservar la democracia, aptitudes que son necesarias para que permanezca la vida en democracia. 
Las humanidades en la democracia son fundamentales para vivir en una sociedad democrática y también para suministrar el pensamiento crítico, algo en lo que nos han estado tratado de quitar, pero que es necesario para poseer la capacidad de comprender los problemas sociales, que es lo que Nussbaum denomina “educación socrática”, y en lo cual corresponde aun tipo de enseñanza en el que el pensamiento crítico, refiriéndose a el análisis y la producción de conocimiento propio se dé a través del diálogo, son la base del aprendizaje. La educación no sólo debe estar atravesada por elementos artísticos y humanísticos, sino que la concepción y formulación misma de la enseñanza en general debe pensarse en función de la formación de sujetos autónomos, creativos y críticos; ciudadanos conscientes de su papel en la sociedad, capaces de pensar por sí mismos y de asumir una mirada sobre los procesos de decisión que afectan sus vidas. 
“El estudio serio de las artes se convierte en un factor crucial para desarrollar la habilidad de ponerse en el lugar del otro, en orden a entenderlo más que a derrotarlo o dominarlo”. 
Las artes y las humanidades nos sirven para formar un mundo en el que valga la pena vivir, con personas capaces de ver a los otros seres humanos como si fueran parte de nosotras mismos, merecedores de respeto y empatía, que tienen sus propios pensamientos y sentimientos, donde se despliegan esas facultades en las que nos damos conciencia abierta del mundo, no solo por la manera en que se están dando las cosas sino también crear ese ámbito sensitivo, lleno de imaginación y creatividad para enriquecer y apelar a lo profundo del alma del hombre, en la cual se ve arraigado el arte.