Ébola letal arma biológica
El ébola clasificado según la CDC (Centro para el control y la prevención de enfermedades) en la categoría A, donde estarían incluidos todos aquellos agentes biológicos que son fáciles de dispersar, y por tanto tiene los mayores índices de mortalidad y mayor probabilidad de causar un impacto más grande en el sistema de salud pública, y que su aparición puede provocar pánico o desordenes sociales además de requerir de la adopción de unos protocolos específicos. Virus transmitido a los humanos a partir de animales y materiales de animales infectados, también se puede propagar entre humanos por el contacto cercano con fluidos corporales infectados, con una mortalidad del 90% de las personas que lo contraen, causando terror entre las comunidades con infección, además de no poseer una vacuna contra este, aunque el organismo de Naciones Unidas dio el visto bueno para utilizar medicamentos experimentales en el brote, aunque no se conozcan los posibles efectos secundarios o la efectividad.
Dada la naturaleza letal del Ébola, y ya que no existe una vacuna aprobada o el tratamiento disponible, está clasificado como un agente de bioseguridad de nivel 4, el cual posee el potencial de ser como arma para su uso en la guerra biológica. La eficacia como arma biológica se ve comprometida por su letalidad rápida ya que los pacientes mueren rápidamente antes de que estén en condiciones de propagación del contagio.
Debido a esto, se despertó el interés en los Estados Unidos y la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), para incluir a este letal virus de fiebre hemorrágica viral (FHV) dentro de sus programas de armas biológicas. Que durante el periodo de la guerra fría, la URSS investigó con distintos agentes como él (ántrax, tularemia, fiebre Q, viruela, el virus de Marburg, Ébola y otras fiebres hemorrágicas) y pese a ratificar la CAB en 1972 tal acto atroz continuó con sus programas ofensivos de armas biológicas, utilizando al complejo industrial Biopreparat como pretexto para encubrirse. Y de tal interés, surgieron experimentos que se realizaron en primates, sometidos a los virus del Ébola, Lassa y Marburg en forma de aerosol, teniendo como resultado una infección positiva, confirmando la potencialidad de este virus altamente infeccioso para su posible utilización como arma bioterroristas.
Existiendo antecedentes que nos hacen ser cautos al respecto, como el descubrimiento en Japón e 1995 que el culto Aum Shinrikyo (verdad suprema), responsable del ataque al metro de Tokio con el gas neurotóxico Sarín, también desarrollo armamento biológico e intento usarlo en al menos ocho ocasiones. Se sabe que en octubre de 1992, su líder, Shoko Asahara, y otros 40 miembros viajaron a Zaire supuestamente para ayudar a las víctimas de ébola pero probablemente su objetivo fuera obtener muestras del letal virus.
Recuperado de:
http://iugm.es/uploads/tx_iugm/bioterrorismo.pdf